Esta crema de setas se va a convertir en una receta TOP para mimar y potenciar tus defensas.

Según la medicina tradicional china (MTC) las setas aparecen en otoño para que las consumamos durante su corta temporada, con el objetivo de tonificar nuestro sistema inmunitario para prevenir resfriados de invierno.

Las setas son un alimento imprescindible en nuestra alimentación diaria.

¿Qué tienen las setas que las convierten en un imprescindible de nuestra alimentación?

Como decía, “casualmente” la naturaleza nos da setas en otoño. ¿Por qué será? ¿Será porque éstas tienen un gran poder inmune potenciador?

Pues si.

Hace miles de años, la medicina china ya sabía que los alimentos que tenemos disponibles en otoño van a ayudar a prevenir los resfriados en invierno. Durante otoño, como en primavera, según la MTC ocurre un cambio de energías, y este puede alterar nuestro sistema defensivo si no lo cuidamos.

Hay que tener en cuenta pero, que nuestras defensas se ven perjudicadas con la falta de descanso, que la actividad física mejora la potencia defensiva, que la gestión del estrés y las emociones son de vital importancia, y que, como no, la alimentación es una de la mayores herramientas de las que disponemos para cuidarlas.

Betaglucanos

La mayoría de setas contienen unos polisacáridos (un tipo de fibra) llamados beta-glucanos que estimulan la formación de macrófagos, los glóbulos blancos que se encargan de reconocer y atacar a virus, bacterias y patógenos.

Estos polisacáridos que actúan sobre el sistema inmunológico potenciando su acción defensiva y que a diferencia de otros compuestos químicos potenciadores del sistema inmunitario, estos tienen la ventaja que a la vez que lo estimulan, lo controlan para que no se vuelva hiperreactivo.

¿Cómo actúan los beta-glucanos?

Según los estudios, los que son realmente efectivos son los 1,3/1,6 beta-D-glucano. Estos potencian la inmunidad de forma muy superior a otros beta-glucanos.

Este tipo de sustancias, una vez ingeridas por vía oral, llegan al intestino y se ponen en contacto con la células epiteliales especializadas, llamadas células M, las cuales los captan y facilitan su paso a través de la pared intestinal. Luego llegan a las placas de Peyer (órganos linfoides de la mucosa del intestino) y los transfieren uniéndose a receptores inmunológicos específicos, localizados en los macrófagos y linfocitos (células NK y T), creando una “alerta” inmunológica natural del organismo que responde como si estuviera siendo atacado. Con lo que las células inmunes del intestino detectan la presencia de los 1,3/1,6-D-glucanos, “creen” que un agente patógeno ha entrado en el cuerpo y empieza una cascada de actividades inmunitarias en contra de infecciones virales, bacterianas, micóticas y parasitarias.

 Los 1,3/1,6 beta-D-glucanos actúan principalmente sobre la inmunidad innata, pero también sobre la adquirida.

Además los beta glucanos, ya que son un tipo de fibra, absorben colesterol y tóxicos en el tracto intestinal favoreciendo que éstos no se absorban y pasen al torrente sanguíneo. Así podemos decir que completar nuestro plato con alimentos ricos en betaglucanos ayuda a controlar el colesterol y la entrada de tóxicos en el organismo.

Y por si todo esto fuera poco, los betaglucanos también tienen actividad antioxidante. Al ser un tipo de fibra fermentable, las bacterias del intestino se benefician de ella y producen sustancias con múltiples acciones beneficiosas para el organismo.

Preparar una crema es una de las muchísimas formas que se me ocurren de comer las setas, pero también las puedes saltear con ajo, cocinarlas al horno, picarlas muy pequeñas para que sirvan como relleno de unas berenjenas por ejemplo…. Ya me contarás cómo las preparas tu y cómo te gustan más.

Actualmente, podemos conseguir setas de cultivo durante todo el año, y aunque no encontramos tanta variedad, merece la alegría tomarlas con cierta frecuencia.

¿Vamos a por la receta?

Utensilios: Tabla de cortar, cuchillo afilado, olla o cazo con tapa, espátula de madera o de silicona de platino

Tiempo de preparación: 30 minutos

Ingredientes para 2 personas:

  • 300g de setas frescas variadas. Si no quieres que sean variadas puedes usar solo champiñones marrones, rebozuelos o shitakes por ejemplo. También queda muy bien con negrillas.
  • 1 cebolla grande y / o un puerro. Todo cortado a laminas finas.
  • 1 diente de ajo a laminas (opcional)
  • 300-350ml de caldo de huesos, caldo de pollo o agua
  • 1 C de copos de alga nori (opcional)
  • Sal marina sin refinar
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra recién molida
  • Pipas de girasol y de calabaza ligeramente tostadas para la decoración

Preparación:

  1. Pon dos cucharadas de aceite en una olla al fuego, cuando esté caliente añade la cebolla y el ajo junto con una pizca de sal. Remueve bien para que se vaya cocinando todo uniformemente. La cebolla debe quedar blandita y transparente. Si ves que se pega, puedes añadir un poco de agua.
  2. Cuando la cebolla y el ajo estén bien pochados (pasados unos diez minutos), añade la setas limpias y ligeramente troceadas. Remueve y cocínalas junto a la cebolla durante cinco o siete minutos.
  3. Vierte el caldo o el agua y lleva a ebullición. Deja que hierva durante diez minutos con la tapa puesta y el fuego a la mitad. En este momento puedes añadir los copos de nori, añadirlos no va a modificar el sabor de la crema y en cambio, la vas a enriquecer en minerales.
  4. Pasados los diez minutos, puedes probar un trocito de seta y comprobar si está blanda y cocinada o si por el contrario, necesita unos minutos más de cocción.
  5. Una vez todo cocinado ya se puede triturar. Si quieres que la crema te quede espesa, retira un poco de caldo y / o añade antes de batir un par de cucharadas de harina de almendras, de tahini o de levadura nutricional. En cambio, si prefieres una crema ligera, tritura tal cual. Bate la crema hasta conseguir una textura fina y uniforme.
  6. Sirve la crema en tu bol favorito y decórala con semillas de calabaza y de girasol, le darán el toque crujiente delicioso y así favoreces la masticación, porque una crema está batida pero se tiene que ensalivar, procura ponerte siempre tropezones que te hagan masticar tus batidos y cremas.

Hasta aquí la receta de hoy. Deseo que te guste tanto como a nosotros y que la pongas en practica.

No dudes en compartir tu versión de la receta y una foto en tus redes sociales, etiquétame para que pueda verla, comentarla y darle un like.

Y si tienes cualquier duda o pregunta, o simplemente me quieres contar que te ha encantado, déjame un comentario debajo de esta publicación.

Por cierto, ¿Te gustaría que compartiera más información acerca de las propiedades de las setas?

NOTA: en este artículo que publiqué hace tiempo en la revista Cuerpomente, tienes más información para prevenir resfriados en invierno.

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