Es habitual que en consulta me preguntéis cómo seguir un menú semanal saludable.

A veces os lo hago desde la primera sesión, adaptado totalmente a vuestra situación y momento vital, pero otras veces, os invito a empezar con lo que es importante que no haya en cualquier tipo de alimentación saludable.

Cada vez más me doy cuenta de que no me siento cómoda trabajando con dietas con etiquetas y que, a no ser que haya una situación de enfermedad o condición en la que yo considere que es necesario hacer una dieta estricta y con restricciones, la base de cualquier tipo de alimentación que decidamos seguir, es la misma y es imprescindible para recuperar la salud, el bienestar y la energía vital.

Por esta razón hoy quiero hablarte de lo que para mí es imprescindible retirar de tu menú y de tu alimentación diaria para alimentarte de forma saludable y así vivir con energía y bienestar.

Si te parece, vamos a ver todo aquello que no debería haber en tu menú saludable: Porque, ya lo sabes, siempre empiezo de la misma forma: “Deja salir antes de entrar”.

Es muy probable, que solo implementando esto, tu salud, tu inflamación y tu energía, mejoren muchísimo.

Existen productos que debes eliminar de tu alimentación diaria para no dañar tu intestino, su mucosa y su flora. Porque nuestro intestino necesita estar íntegro y existen ciertas sustancias que lo dañan.

Además si basamos nuestra alimentación en productos procesados y no en alimentos reales hay menos aporte de los nutrientes necesarios para gozar de salud y de bienestar, en consecuencia sufrimos mal humor, ansiedad por la comida, falta de energía, estrés, tristeza.

Si consigues mantenerte bien alejada de los productos que menciono a continuación, estoy segura que vas a recuperar tu salud y tu bienestar:

  • Azúcar, productos azucarados, cucherías y caramelos, bollería industrial o “artesana” o casera pero con azúcar, galletas, chocolates, etc. En este apartado también hay que incluir productos como: sacarosa, jarabe de maíz, dextrosa, glucosa, fructosa, siropes y melazas, concentrados de fruta, dextrinas, azúcar invertido, azúcar de coco y lactosa entre otros.

 

  • Bebidas azucaradas y/o carbonatadas. Son las bebidas a las que les han añadido azúcares o edulcorantes y/o anhídrido carbónico para que tengan burbujas. Estas burbujas se comportan totalmente diferentes de las burbujas que se producen en procesos de fermentación como es el caso del quéfir de agua o del té kombucha por ejemplo. Algunas aguas con gas además de anhídrido carbónico pueden llevar un exceso de sodio.

 

  • Leche y lácteos de vaca y sus derivados convencionales (Leches, bebidas para las defensas, yogures, quesos, postres, etc.). Provocan inflamación crónica de bajo grado. La proteína de la leche de vaca es difícil de digerir y provoca inflamación a nivel intestinal, provocando respuesta inflamatoria en el resto del organismo. Las proteínas de la leche no se digieren totalmente en el estómago, esto provoca un aumento del factor de crecimiento IGF-1 y de la resistencia a la insulina. A la larga, además de poder desarrollar diabetes, puede aparecer:
    • Acné
    • Alergias
    • Obesidad
    • Cáncer
    • Enfermedades cardiovasculares
    • Enfermedades autoinmunes
    • Enfermedades neurodegenerativas

 

  • Cereales refinados, harinas, etc. La mejor forma de comer cereales es en su formato integral. Y desde mi punto de vista siempre será mejor comer el cereal en grano que de cualquier otra forma. Es decir, no es lo mismo comer arroz blanco, que arroz integral que harina de arroz blanco o integral. Teniendo en cuenta esto, es necesario remojar todos los cereales para eliminar las sustancias que actúan como anti nutrientes e irritantes en nuestro intestino y evitar el uso de harinas.

 

  • Trigo y gluten. El trigo ha sido un cereal muy cultivado en nuestra latitud, pero actualmente está modificado genéticamente respecto al trigo que se cultivaba tiempo atrás. Se han hecho modificaciones para aumentar la productividad y mejorar la panificación. Las enzimas de nuestro organismo no reconocen el trigo mutado. El trigo contiene gluten, una proteína globular muy compleja que para ser digerida necesita romperse en trocitos muchas veces, y se ha visto que nuestro cuerpo no tiene la capacidad de hacerlo. Además, el trigo contiene sustancias que pueden resultar tóxicas para el organismo y crear adicción por la sensación de calma y bienestar que producen. Por último comer trigo aumenta las probabilidades de sufrir diabetes.

 

 

  • Productos ultraprocesados (pizzas, platos precocinados, nuggets, barritas dietéticas…). Michael Pollan, escritor, periodista, activista y profesor de Práctica de No-Ficción en la Universidad de Harvard, y también profesor de periodismo en la Escuela de Postgrado de la Universidad de California en Berkeley, en uno de sus libros explica que no deberíamos consumir alimentos que en su etiqueta haya ingredientes que nuestra abuela no reconocería, o que la lista supere los 5 ingredientes. Además, los productos ultraprocesados contienen grandes cantidades de sal, azúcares y endulzantes, aditivos como colorantes, conservantes, etc. que nuestro organismo no reconoce como nutrientes y necesita eliminar, grasas de mala calidad, etc.

 

  • Embutidos y carnes procesadas y envasadas. De nuevo nos encontramos con productos a los que se les añaden conservantes y sustancias que son perjudiciales para la salud. Por si fuera poco, es de vital importancia tener en cuenta la calidad y la procedencia de estos productos. Estoy segura que existen empresas que crían sus animales de pasto y consiguen embutidos naturales menos perjudiciales, pero quizá son difíciles de encontrar y el precio tampoco es el mismo que cualquier embutido convencional.

 

  • Alimentos fritos (bolsas de patatas, patatas fritas, frutos secos, etc.). Uno de los principales motivos por los que eliminar este tipo de productos alimentarios es porque en cualquier proceso de cocción a elevadas temperaturas de hidratos de carbono, se produce la reacción de Maillard y acrilamidas, unas sustancias con capacidad carcinogénica. Además, la mayoría de veces, los aceites donde se frién los alimentos no son aceites vírgenes y seguro que no los usan una sola vez. Las consecuencias de este hecho es que las grasas se oxidan, se estropean y son perjudiciales para la salud.

 

Lo sé, ahora mismo puede que estés pensando que son demasiadas productos las que debes eliminar de tu menú diario.

Es verdad, pero cuando lo hayas conseguido podrás vivir y sentir tu energía real, verás cómo tu cuerpo cada vez te pide menos de todos estos productos y experimentas una sensación de libertad hacía la comida que te ayudará a a mantener este tipo de alimentación.

Te sentirás tan bien, ligera y llena de energía que no querrás tirar atrás. 

Porque comer estos productos y alimentos crea dependencia y cuantos más comes, más necesitas, y más pierdes el control sobre tu hambre real y tu sensación de saciedad.

Ahora ya tienes deberes, más adelante, si el tema te interesa, hablaré sobre todos aquellos alimentos básicos que debes introducir en tu menú semanal saludable una vez hayas eliminado los que te están perjudicando.

Estate atenta y sígueme porque vienen muchas novedades y porque quiero seguir estando a tu lado haciéndote la vida un poco más fácil.

Y como siempre, si te apetece compartir tu experiencia o comentar cualquier cosa, puedes hacerlo aquí debajo, en comentarios. Estaré encantada de leerte. 🙂

 

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