Te ha ocurrido alguna vez leer o descubrir una nueva receta, imaginarte lo deliciosa que te quedaría y salivar solo de pensar en el resultado…? Pensar, es ideal para preparármela hoy para comer, pero acudes a tu despensa y te das cuenta que falta algún ingrediente…

Esto nos ha pasado a todos y para ello, te cuento en esta primera parte de este artículo, los trucos y hábitos de compra que sigo para tener mis imprescindibles siempre a punto y en buenas condiciones en la despensa. Listos para ir de cabeza a mis recetas y evitar que se queden olvidados en el fondo de la estantería.

En esta primera parte del artículo, me centraré en cómo conservar alimentos no perecederos, alimentos que aguantan bien largos periodos de tiempo tales como legumbres secas o en botes, cereales, frutos secos, semillas, deshidratados, cremas de verduras envasadas en botellas de cristal, etc.

Todos ellos saludables y muy versátiles para utilizar en tus recetas.

Para mí hay dos normas básicas a seguir:

  1. Usar botes de cristal herméticos, por varias razones:
    1. Son fáciles de almacenar, cómodos y limpios.
    2. No pasan tóxicos del plástico o la lata al alimento.
    3. Al ser herméticos se conservan largos períodos de tiempo, no se enrancian tan fácilmente ni se humedecen los productos.
  1. Comprar todo lo que se pueda a granel:
    1. Es la forma de evitar comprar más cantidad de la que necesitamos.
    2. Podemos ir a comprar con los botes de casa para evitar usar bolsas de plástico, así promovemos el reciclaje.
    3. Favorecemos el comercio de tiendas y pequeños productores próximos.

¿Qué alimentos puedes tener siempre en tu despensa?

  • Cereales: arroz integral basmati, arroz negro (nerone) y trigo serraceno

Combínalos y cuando se te acabe uno, compra del otro y así irás innovando en tus recetas y sabores. Actualmente son los únicos cereales que consumo ya que son versátiles y los únicos que digiero bien.

  • Semillas de girasol y calabaza

Cómpralas crudas para poder tostarlas ligeramente en ocasiones remojarlas y deshidratarlas en otras, según en qué preparación las quieras usar. Ambos procesos ayudan que la semilla sea más digestiva y nutritiva.

  • Semillas de lino y chía

Cómpralas siempre enteras para molerlas después en casa con un molinillo de café o similar.

Puedes hacer este proceso cada vez que las necesites o bien moler una cantidad más grande para varias ocasiones y guardarlas ya trituradas en un bote de cristal y al congelador. De esta forma siempre las tendrás disponibles y no pierden propiedades ni se oxidan. Las semillas de lino y de chía son excelentes para utilizar en salsas, para batidos, ensaladas, panes deshidratados, etc.

  • Semillas de sésamo

Uso muy a menudo sésamo blanco y sésamo negro (muy antioxidante). Ambos los compro crudos y los tuesto ligeramente en casa. A menudo los trituro con el molinillo y hago gomasio con sal marina. Te recomiendo que lo pongas en un bote de cristal para conservarlo. Puedes añadirlo en ensaladas y cremas de verduras. Como todas las semillas, el sésamo también es rico en grasas buenas, pero éstas se oxidan con facilidad, por esta razón es conveniente guardar el bote de semillas trituradas en el congelador o en la nevera.

  • Algas

Normalmente uso tres tipos de algas, si en alguna ocasión necesito alguna diferente, compro poca cantidad. El alga kombu es muy versátil y la puedes utilizar para cocer cereales y legumbres; el alga wakame para poner en cremas de verduras y el alga cochayuyo para salsas o para estofados o cocinados más largos.

  • Hierbas aromáticas y especias

No faltan en ninguno de mis platos y preparaciones. Si las encuentras en el mercado o tienda habitual, es ideal que las añadas a tus platos frescas (perejil, cebollino, albahaca, tomillo…). Y también ten siempre a mano una buena selección de hierbas secas (orégano, mezclas de hierbas para ensaladas, pasta, pescado, carne, pizzas, verduras, etc.). En mi pueblo hay una pareja que se dedica a cultivar hierbas de forma natural y después las seca para venderlas y siempre que voy allí vuelvo con un buen cargamento de deliciosas hierbas medicinales y aromáticas.

 

  • Cacao 100% en polvo crudo y harina de algarrobo

Suelo comprar ambos productos y los junto en muchas preparaciones. Son ricos en minerales y antioxidantes no faltan en mi despensa.

 

  • Frutas y verduras deshidratadas

Me gusta tener variedad, aunque procuro no tener muchos tipos diferentes a la vez, cuando se me acaba alguna, hago o compro otra. Son un plus de sabor en los postres y preparaciones dulces, pero también son un recurso para llevar en el bolso y picar a cualquier hora del día. Me encantan los orejones, los higos, la manzana o el mango. Y de verduras, en temporada de col kale, hago chips de kale con diferentes versiones de salsa. (link).

chips de kal con salsa de cúrcuma

  • Conservas de pescado, de cremas de verduras, de legumbres, patés vegetales, etc. Siempre que puedo me los hago en casa, pero he de reconocer que con el ritmo de vida que llevamos, a menudo me resulta más fácil comprarlo hecho. Hay supermercados que tienen productos ecológicos de muy buena calidad y muy asequibles económicamente. Las premisas para escoger son: que vayan siempre en bote de cristal, observa qué ingredientes lleva, que no sean más de 5 y que no lleven azúcar.

 

Son muy buenas y cómodas de usar. Son una excelente opción como aperitivo con algún paté vegetal antes de cenar o comer, a mí me encanta en este momento previo al plato principal.

 

Antes de terminar quiero explicarte un norma que seguro te vendrá muy bien para recordar todo lo que he contado anteriormente. Es la norma FIFO (First In, First Out). Significa que lo primero que entró es lo primero que debe salir. De esta forma no nos quedan alimentos en el fondo del armario sin usar.

Tener en cuenta esta regla ayuda a no volver a comprar hasta que lo primero se haya acabado.

En la segunda parte de este artículo, que compartiré próximamente en el blog, te explicaré cómo gestionar y conservar los alimentos perecederos, los que necesitan frigorífico y no duran largos períodos de tiempo.

 

¿Y en tu caso, cuéntame, cómo es tu despensa y cuáles son tus imprescindibles?

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