Como sabes, uno de los pilares de mi trabajo es la alimentación terapéutica, pero como siempre digo, no todo es alimentación y hay otros aspectos que me interesan y que junto con la alimentación saludable contribuyen a una mejor salud de tu organismo y, también, del planeta en el que vivimos.

Nuestro bienestar también depende del descanso, el ejercicio físico, la gestión de las emociones y el estrés, la relaciones sociales y, como no, del ambiente en el que vivimos.

Mi intención es aportar mi granito de arena para que juntos tomemos conciencia de la cantidad de plástico que nos rodea. Estoy convencida que es más asequible de lo que pueda parecer decir basta, frenar el consumo desmedido de plástico, rechazarlo y buscar alternativas más sostenibles.

Por este motivo he escrito el que es mi segundo libro: «100 ideas para vivir sin plástico» editado por la Colección Integral de RBA donde comparto contigo 100 ideas y recursos muy prácticos y asequibles para dar el primer paso desde ya y empezar a vivir sin plástico.

El libro estará disponible en librerías de España a partir del 30 de mayo y estoy emocionada y ilusionada y con muchas ganas de que lo tengas en tus manos. Si estás comprometido con el planeta, con el medio ambiente, con tu salud y la de tu gente, si sientes y sabes qué sí, que te granito de arena puede mover montañas, si eres consciente que con un cambio, por pequeño que sea, puedes provocar grandes mejoras para la salud de la Tierra y la tuya propia, el libro «100 ideas para vivir sin plástico» te encantará.

«Tal y como un hombre es capaz de transformar su propia naturaleza, también cambia la actitud del mundo hacia él. No necesitamos esperar a ver lo que hacen los demás”.

Gandhi. 

Es muy práctico, ameno y ha quedado precioso. Deseo de corazón que te guste.

Y mientras llega el 30 de mayo, quiero compartir contigo el motor que me ha hecho escribir este libro, las razones por las cuales hay que empezar ya a reducir el consumo de plástico en nuestras vidas: nos estamos jugando mucho y dar el paso hoy puede significar el cambio de mañana.

¿Por qué evitar el plástico?

El plástico es un material muy versátil, con él se pueden fabricar millones de objetos. Es ligero y maleable. Además, su coste es muy bajo. Está en todas partes. De hecho, ha llegado el punto en el que ya no damos valor a todo aquello que es de plástico porque lo damos por hecho.

Plástico es prácticamente sinónimo de “usar y tirar”. Y eso es tan fácil y cómodo que ya no podemos vivir sin él.

Si tiene tantas ventajas, ¿por qué hay que evitar el uso del plástico?

Valoremos las dos principales razones:

1. Evitar el plástico por razones medioambientales:

Con el tiempo, la mayoría de plásticos se descomponen formando microplásticos de 5 mm o menos, que los humanos no podemos apreciar a simple vista, pero esto no quiere decir que hayan desaparecido.

Desde mi punto de vista, los microplásticos son el problema más grave actualmente. ¿Cómo afecta esto a nuestra salud? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Cómo podemos evitarlos?

Se han encontrado plásticos en muchísimos rincones del planeta, lugares remotos, donde en un principio no debería haberlos por la baja densidad de población que existe: la Antártida es un ejemplo de ello y existen islas en medio del océano que son una mera acumulación de plásticos.

Pero también se encuentra plástico en el agua potable, en el agua embotellada, en el aire y, cómo no, en los mares.

reducir el plástico

Todo esto está provocando la contaminación de los peces que consumimos (ya se han encontrado microplásticos en el pescado que compramos en el supermercado). Además de la muerte de cantidad de especies marinas. Las tortugas comen medusas, pero las confunden fácilmente por bolsas de plástico, las ingieren y mueren. Algunos peces se quedan enredados en redes de pesca, mueren, se descomponen y la red sigue ahí a la deriva siendo un auténtico problema. El plancton también está comiendo partículas de plástico.

De momento no se sabe qué consecuencias exactas puede tener todo esto en la salud de las personas, pero desde luego, no auspicia nada bueno.

Los plásticos son cadenas de polímeros a los que, además, se les añade aditivos para mejorar sus propiedades o para reducir su coste provocando que de los 150 millones de toneladas de plástico que se calcula que hay en el océano, aproximadamente 23 millones son aditivos, ensuciando y generando un impacto negativo en los océanos.

razones para reducir el plásticoPor si todo esto fuera poco, resulta que el reciclaje del plástico también altamente complicado. No todos los plásticos son iguales y no todos se pueden reciclar por su elevado coste o por su gestión. Sale más económico y práctico hacer plástico virgen. No debemos creer que echando los envases al contenedor amarillo, estos van a pasar al círculo del reciclaje tan fácilmente. De hecho, ciertos tipos de plásticos se descartan en la planta de reciclaje. Además, por seguridad alimentaria no se pueden poner alimentos en envases de plástico reciclado, así que todas las bolsas y envases contenedores de alimentos son de plástico virgen. Con lo cual, la tendencia sería reducir e incluso eliminar el plástico, sobre todo en forma de envases y bolsas, antes que reciclarlo, porque este proceso no es garantía de la sostenibilidad del planeta en el que vivimos.

2. Evitar el plástico por razones de salud

Los disruptores endocrinos que encontramos en botellas de plásticos, productos de cosmética, teflón, y en productos de limpieza del hogar afectan la correcta regulación hormonal del cuerpo, provocando mal función de órganos como la tiroides o alterando los ciclos menstruales de la mujer y rebajando la fertilidad de hombres y mujeres.

Los disruptores endocrinos imitan o alteran el efecto de las hormonas enviando mensajes confusos dentro de nuestro organismo provocando alteraciones en las funciones del cuerpo.

Varios científicos afirman que los disruptores endocrinos pueden estar detrás de cantidad de enfermedades ya que el sistema endocrino es crucial e indispensable para regular muchas funciones del organismo. Estas sustancias pueden ser las responsables de:

  • Alteraciones en la salud femenina: pubertad precoz, cáncer de mama, disminución de la fertilidad.
  • Alteraciones en la salud masculina: malformaciones en los genitales de bebés, disminución de la cantidad y calidad del semen, cáncer de testículo o próstata.
  • Obesidad, diabetes.
  • Problemas a nivel cardiovascular.
  • Alteraciones y enfermedades neurológicas: autismo, hiperactividad, trastorno por déficit de atención o Parkinson.

Tenemos por delante un gran reto, pero podemos aportar nuestro granito de arena haciendo algo, dando algún paso y comprometiéndonos con esta causa que nos afecta a todos.

En mi libro «100 ideas para vivir sin plástico» te doy alternativas, ideas y recursos para que tú, que ya has decidido empezar a cuidar el planeta puedas hacerlo de forma sencilla y asequible.

Y este libro también es para quien ya esté minimizando y reduciendo el consumo de plástico en su día a día y quiera profundizar e ir a más allá.

Espero que te guste.

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